domingo 6 de marzo de 2011

AQUELLOS CARNAVALES DEL CONURBANO...

¡Aquellos carnavales del Conurbano!
Llega esta época y comienzo a evocar con nostalgia los años dorados. Para mi generación, todo empezaba un mes antes, con batallas campales en la calle, a puro bombazo y balde de agua, así como otros artilugios acordes. Se destacaban el Bombero Loco y el pomo de la Momia. Todavía tengo en el brazo la cicatriz de una caída tremenda, tratando de huir de una víctima enojada. Para muchos, las primeras tocadas de culo fueron al calor de la lucha fraticida y carnavalesca.
Justo cuando empezaba a decaer el entusiasmo, todo volvía a levantar al oirse el querido avioncito: ¡ATENCION, ATENCION! ¡ESTE FIN DE SEMANA, LLEGA EL CORSO MAS GRANDE DE LA ZONA SUR...! etc.
No importaba cuál era el corso ni donde quedaba. Todos eran el corso más grande de la zona sur, no se iban a tirar a menos....
La noche empezaba temprano. Se amontonaba la gente en las veredas, los nenes jodían a más no poder, las viejas se escandalizaban por la calor y los empujones. Abundaban los baños de espuma pegajosa y maloliente, la violencia innecesaria por parte de los muchachones, cachiporra de arena en mano. Todavía guardo en mi recuerdo el sabor a detergente en mi boca y algún papel picado sucio en mis muelas... Y esa música, esa música, carajo...
En eso, llegaban las murgas (algunos degenerados se hacían llamar “comparsas”). Recuerdo a “Los Mimosos de Burzaco”, “Los Colosos de la Loma”, “Los bohemios de Villa Crespo”, “Al ver, verás” y tantos otros hijos de mil puta. Una despoblada caravana de sudorosos entusiastas, con sus trajes de colores y algunos bombos con platillo a destiempo, iniciaba su paso triunfal hasta llegar al escenario. Allí, iluminados a penas por lamparitas colgando de peligrosos cables aéreos, desplegaban su canto desafinado, amplificado de la peor manera, bailando al compás al ritmo de burdas canciones, ya sean de crítica política o de doble sentido sexual (las que más gustaban). No faltaban los travestis de barrio, de pelo en teta (no como los de Palermo, que confundirían a cualquiera) y musculatura de centro-forward. Cerraba el cortejo “La Reina del Corso”. Una morocha pulposa, subidita a la cabina de una chata desvencijada cubierta de guirnaldas de papel crepé. Después, a tomar una cerveza por ahí, y con suerte, algún choricito. Al volver, patotas de rezagados en pedo te corrían hasta la parada del colectivo, generando algunas bajas en la tropa.

Pero ya no se vive la experiencia del barrio como núcleo aglutinador del carnaval, que se nutría del café, la parada, la esquina, el fútbol, la viejita...

¡Cómo extraño esos carnavales!
Pero me aguanto, mierda. ¡NO VAYA A SER COSA QUE VUELVAN!


Paul Maril.-

7 DEJA TU MALDITO COMENTARIO!:

Julieta dijo...

Che, yo soy de neuquen y fui como mil veces a acampar a china muerta. En invierno se nieva. Gracias por traer recuerdos de mi infancia por alla.

Julieta dijo...

Ah, y. No me banco los carnavales. Son un buen recuerdo de bombitas y diversion, pero que no quiero que pase denuevo. Casi como ir a china muerta a acampar jaja Saludos

Paul Maril dijo...

Cuando conocí China Muerta me impactó su paisaje, pero más me asombró el absolutamente pesimista y despiadado nombre de la localidad, un peso en la espalda para que nunca escape de su condición de pequeñez. Saludos, y gracias x pasar. Visité tu blog, te digo que escribís muy bien...

Tatuagem dijo...

No conozco Carnaval, parece divertido. Besos!

Julieta dijo...

China muerta podria ser tranquilamente el nuevo nombre de Las Vegas para mi. No estas viendo todo el potencial bizarro! jaja
Gracias por el cumplido, saludos

Paul Maril dijo...

Tatuagem: El carnaval es divertido, pero en Río de Janeiro...

Julieta: Ojalá se cumpla tu sueño. Ya me imagino la serie "CSI China Muerta"...

Julieta dijo...

JAJA que genio, me hiciste reir

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